Archivo de etiquetas| HistoriaDeAmorEterno

Historia de amor eterno.

aron-920236__340

Se conocieron en el colegio cuando eran unos niños y no tardaron en hacerse amigos. En aquella época no tenían más preocupaciones que las de un niño: jugar y divertirse con los amigos. Él siempre se había sentido muy protector con ella, sus ojos azules, su piel blanca, su corta estatura y su delgadez siempre la habían hecho parecer débil y vulnerable; aunque en realidad ella era una persona fuerte, capaz de afrontar cualquier tempestad que le viniera encima.

En el instituto, ese sentimiento de protección hacia ella creció. También se añadió otro más intenso, el amor. No quería que sus sentimientos influyeran negativamente en su relación con ella, prefería tenerla como amiga a no tenerla por intentar algo más. Sin embargo, ella sentía lo mismo y no estaba dispuesta a dejar escapar a su gran amor. Como él no le pidió que la acompañara al baile, ella se armó de valor y se lo propuso. Por supuesto, él aceptó aquella invitación.

Desde aquel baile de celebración y despedida del instituto, no se separaron ni un solo día. Alquilaron un pequeño apartamento cerca del campus y la convivencia les unió todavía más. Cuando por fin acabaron sus respectivas carreras universitarias, se casaron y se mudaron a una pequeña casa familiar con jardín a las afueras de la ciudad.

En cuanto encontraron un empleo estable, con la seguridad que aquello les daba, decidieron ampliar la familia y, en pocos años, pasaron de ser dos a ser cinco. Tuvieron un niño y dos niñas, los tres fuertes y sanos como sus padres. Verles crecer hasta convertirse en adultos y formar su propia familia era el aliciente más grande que la vida les había dado a ambos, que ya disfrutaban de la jubilación y de los viajes que habían soñado hacer en su juventud.

Como en todos los matrimonios, pasaron por momentos buenos y malos, pero el amor que sentían el uno por el otro les daba la fuerza que necesitaban para seguir adelante y superar todos los obstáculos. Los últimos años habían sido igual de intensos y románticos que los primeros y, con ese pensamiento, miró a su marido por última vez antes de que cerraran el ataúd.

Tras el funeral, regresó a casa acompañada por sus hijos y sus nietos y se retiró a su habitación para descansar. Se metió en la cama y cerró los ojos tratando de no pensar en cómo continuaría su vida sin él y, sin darse cuenta, se quedó dormida para siempre.

Su alma abandonó a su cuerpo para seguir a su amado al más allá y continuar allí su historia de amor eterno.