Sedúceme 1.

Habían pasado tres meses desde la boda de Ana y Nahuel y todavía seguían de luna de miel. Ruth continuaba teniendo aventuras sexuales con completos desconocidos pero, tras la bronca que tuvo con Eva, ya no los llevaba al apartamento que ambas compartían.

Eva se había volcado totalmente en su trabajo. Su jefe directo se había jubilado y a ella la habían ascendido a directora ejecutiva. Desde que regresó de sus vacaciones de verano había trabajado quince horas diarias de lunes a domingo.

Después de su aventura con Derek la noche antes de la boda de Ana y Nahuel, Eva decidió olvidarse de él y centrarse en su relación con Norbert, pero al regresar a la ciudad todo cambió. Cada vez le apetecía menos estar con él y, con la excusa de su reciente ascenso, Eva se refugió en su trabajo hasta que, un mes más tarde, Norbert ya no pudo callar por más tiempo y se lo reprochó:

—Nuestra relación es de mentira. Tú no estás enamorada de mí, lo sé desde que vi cómo mirabas al hermano del marido de tu amiga el día que se casaron.

—No sé de qué estás hablando —le dijo Eva tratando de disimular.

—Lo sabes perfectamente —le dijo Norbert tras un profundo suspiro—. No es de mí de quién estás enamorada.

Eva podría haber sido una hipócrita y haberle dicho que le amaba, podría haber seguido viviendo una mentira con Norbert. Pero estaba cansada de fingir. Se aburría demasiado con Norbert y ya ni recordaba la última vez que practicaron sexo. Se armó de valor y le dijo:

—Tienes razón, no estoy enamorada de ti. Pero el problema no eres tú, soy yo. Eres todo lo que siempre he deseado en un hombre, eres bueno conmigo y cuidas de mí, pero no siento mariposas en el estómago cuando estoy contigo, no tenemos química.

—Sin embargo, esa química te sobra con el cuñado de tu amiga Ana —le reprochó Norbert.

—Esto no tiene nada que ver con él, Norbert —le dijo Eva sin saber si realmente era sincera o no.

Norbert no dijo nada más, tan solo dio media vuelta y se marchó. Ya habían pasado dos meses desde entonces y Eva no había vuelto a saber nada de él.

Eva necesitaba hablar con alguien para desahogarse y, como Ana seguía de luna de miel con Nahuel, decidió hablar con Ruth, a quien tuvo que confesarle su aventura con Derek la noche antes de la boda de Ana. Ruth no se escandalizó, sobretodo porque siempre había creído que Norbert era un tipo simple y aburrido, pero no pudo evitar sorprenderse al descubrir que su amiga Eva, una maníaca de “hacer lo correcto”, había tenido una aventura con Derek estando con Norbert. Ruth no la juzgó ni se mofó de ella, Eva necesitaba desahogarse y Ruth la supo escuchar.

— ¿Y qué pasa con Derek? —Quiso saber Ruth.

—Con Derek no pasa nada, él está en la costa y yo en la ciudad, como debe ser —fue la respuesta de Eva.

Ruth discrepaba con ella, pero no quiso presionarla, era Eva quién debía darse cuenta por ella misma de lo que quería o a quién quería.

De lo único que estaba segura Eva era que necesitaba tiempo para pensar, para centrarse y aclarar sus ideas, así que volcó todo su tiempo en el trabajo. Le pidió a Ruth que no le dijera nada a Ana sobre su ruptura con Norbert, ya hablaría con ella cuando regresara de su luna de miel.

Eran las nueve de la noche cuando Eva entraba en el apartamento después de un largo día de trabajo. Ruth la recibió con una sonrisa en los labios y le dijo en cuanto puso un pie en el hall:

— ¡Ana regresa a la ciudad mañana por la mañana!

— ¿En serio? —Preguntó Eva animada por la buena noticia—. Tengo muchas ganas de verla, la he echado mucho de menos.

Ruth también había echado mucho de menos a Ana, sobretodo porque necesitaba que le echara una mano con Eva, a la que veía muy perdida en la vida y no sabía cómo ayudar.

Al día siguiente, Eva fue a trabajar por la mañana y decidió tomarse la tarde libre para ir a comer con Ana y con Ruth. Podrían haber quedado en cualquier restaurante, pero prefirieron quedar en el apartamento para poder hablar con mayor intimidad, tenían muchas cosas que contarse. Eva fue la última en llegar. Ana la abrazó en cuanto la vio y a Eva se le saltaron las lágrimas.

—Pero bueno, ¡si te has vuelto una sensiblera! —Le dijo Ana con cariño—. Chicas, os he echado muchísimo de menos y, como me he acordado mucho de vosotras, os he traído un montón de regalos.

Las tres amigas se sentaron en el sofá del salón para escuchar las aventuras de Ana durante su luna de miel con Nahuel. Después Ruth las puso al día sobre los últimos hombres con los que se había metido en la cama, la Ruth dulce, romántica e ilusa había desaparecido por completo desde que, dos años atrás, regresaron de aquellas idílicas vacaciones que disfrutaron el último verano sin responsabilidades. Eva, animada por Ruth, se sinceró con sus dos amigas. Ruth ya estaba al corriente de todo, pero Ana no tenía ni idea y se sorprendió. Al igual que Ruth, Ana no se sorprendió de que aquella relación finalizara, se sorprendió por el estado de su amiga, quién siempre había sido la mente fría de las tres.

—Eva, has tomado la decisión de dejar a Norbert porque él no significa nada para ti y con él jamás hubieras sido feliz —le recordó Ana—. No tengas miedo, has hecho lo correcto.

Las palabras de Ana reconfortaron a Eva, no podía sentirse mal por hacer lo que creía correcto, ella no tenía la culpa de no amar a Norbert como él esperaba.

— ¿Qué piensas hacer con Derek? —Le preguntó Ana con naturalidad. Ruth le hizo un gesto para hacerle saber que era mejor no mencionar el tema pero Ana lo omitió—. Has dejado a Norbert porque no eras feliz con él porque no lo amas, pero Derek también ha formado parte de esa decisión.

—No quiero hablar de Derek. Que haya terminado con Norbert no significa que vaya a salir corriendo a los brazos de Derek —espetó Eva sintiéndose atacada, aunque tan solo era el efecto que causaba negarse a aceptar la realidad—. Ahora mismo no estoy preparada para estar con un hombre y entre Derek y yo no hay nada, él vive en la costa y yo en la ciudad, él se divierte metiendo en su cama a una mujer distinta cada noche y yo quiero dormir todas las noches con el mismo hombre y que me sea fiel. Derek no es para mí, él no entra en mis planes.

Eva fue tan tajante en su respuesta que ninguna de las dos amigas quisieron seguir insistiendo con el asunto, pese a que ambas sabían lo evidente: Eva estaba enamorada de Derek aunque no quisiera aceptarlo.

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