Propuesta indecente 19.

Alma Gemela

Once meses más tarde, Nick y Erika cumplían su primer año juntos y decidieron celebrarlo cenando en casa para tener más intimidad de la que podrían tener en cualquier restaurante. Poco a poco, Nick fue consiguiendo que Erika llevara algunas de sus cosas a su apartamento y dormía con él todas las noches excepto los martes, que Erika dormía en su apartamento con Alice para celebrar su noche de chicas, que consistía básicamente en ver una película de comedia romántica mientras comían comida del chino acompañado con unas copas de lambrusco. Nick y Daniel aprovechaban esos martes para cenar juntos y ponerse al día mientras beben cerveza.

–  Cariño, estás preciosa. – Le dijo Nick a Erika cuando la vio salir del dormitorio con un escotado y ceñido vestido de color fucsia con unas sandalias plateadas de tacón de aguja. Le dio un beso en los labios y añadió: – El vestido te queda perfecto, pero me temo que no te durará mucho puesto.

–  Espera a ver lo que llevo debajo, cariño. – Le contestó Erika dándole gratas expectativas.

–  Cariño, creo que podemos cenar más tarde, ¿no crees?

–  No, te conozco y no cenaríamos. – Le dijo Erika riendo. – Primero cenamos, después nos damos los regalos y, por último, podrás hacer conmigo lo que quieras.

Nick la besó en los labios y la abrazó. Aún no podía creer el que cambio que había hecho desde que Erika entró en su vida. No había vuelto a estar con ninguna otra mujer desde que conoció a Erika y tampoco lo echaba de menos, con ella tenía todo lo que deseaba, todo lo que le complacía. Ella se enfadaba continuamente y, desde que hacía unos meses le habían devuelto el carné de conducir, cogía el coche y se iba a dar una vuelta hasta que se calmaba y regresaba junto a Nick, que le esperaba con los brazos abiertos, una sonrisa en los labios y un montón de mimos.

El móvil de Erika sonó y ella lo cogió y leyó el mensaje, que era de Alice: “Deséame suerte, voy a decírselo a Daniel.” Erika sonrió y tecleó en su móvil: “Suerte.”

–  ¿Qué te hace tan feliz? – Quiso saber Nick al verla sonreír.

–  ¿Te gustan los niños? – Le preguntó Erika.

–  ¿Hay algo que quieras decirme, cariño? – Le preguntó Nick acariciando el vientre de ella.

–  Solo sentía curiosidad. – Le contestó Erika antes de darle un beso en los labios.

Se sentaron a la mesa y cenaron iluminados únicamente por un candelabro con tres velas, brindaron por su relación e iniciaron el intercambio de regalos. Nick llevaba varios meses tratando que el ayuntamiento le diera los permisos para empezar a construir en el terreno, pero el ayuntamiento se lo había denegado dos veces. Erika movió algunos hilos y, gracias a un amigo de la universidad, había podido conseguir que le concedieran el permiso. Erika había pensado que los permisos para construir la casa y unas mini vacaciones de cuatro días en una pintoresca casa en la playa que había alquilado. Ser la hija del jefe le había facilitado conseguir unos días libres para ambos. Erika le tendió un sobre a Nick donde iban los permisos para construir y un pequeño escrito de Erika en el que le invitaba a una pequeña escapada de cuatro días en la playa. Nick abrió el sobre emocionado, era su primer regalo de aniversario y se quedó alucinado cuando sacó los documentos con la autorización del ayuntamiento para construir la casa y el vale de las mini vacaciones.

–  ¡No me lo puedo creer! ¿Cómo los has conseguido? – Exclamó Nick alzando en brazos a Erika para después besarla en los labios. – Y, ¿qué es esto? Mm… Cuatro días en la playa solos tú y yo, estoy deseando irme, cariño.

–  Perfecto, porque nos vamos mañana por la mañana. – Le dijo Erika dándole un beso.

–  Cariño, voy a darte mi regalo pero no quiero que te estreses, ¿de acuerdo? – Bromeó Nick. Sacó una pequeña caja de terciopelo azul y se la entregó a Erika. – Te quiero, cariño y por eso quiero que te cases conmigo. No tenemos por qué casarnos rápidamente, podemos tener un compromiso de esos largos y casarnos cuando tú te sientas preparada, pero me gustaría poder decirle a la gente que eres mi prometida en vez de mi novia. – Erika abrió la pequeña caja de terciopelo y se quedó muda al ver el precioso anillo de oro blanco con varios diamantes encastrados. Nick cogió el anillo y, mientras se lo ponía en el dedo anular de la mano derecha, le preguntó: – Cariño, ¿me harías el hombre más feliz del mundo casándote conmigo? – Erika no le contestó, simplemente se arrojó a sus brazos y le devoró la boca apasionadamente. – Cariño, ¿esto es un sí? – Quiso confirmar Nick cuando los labios de ambos se separaron.

–  Por supuesto que sí, mi amor. – Le contestó Erika. – Te quiero, Nick.

Ambos volvieron a besarse y los besos dieron paso a las caricias hasta que acabaron, como era de esperar, haciendo el amor allí mismo.

Al día siguiente, Alice y Daniel llegaron al apartamento de Nick antes de que Nick y Erika se marcharan a sus mini vacaciones, Daniel quería darle la gran noticia a su hermano Nick y también quería saber cuál había sido la respuesta de Erika a la gran pregunta que le había hecho Nick.

–  Supongo que si llevas ese anillo en el dedo es porque has dicho que sí. – Fue el saludo que le dedicó Daniel a Erika seguido de un abrazo. Se volvió hacia a su hermano Nick y añadió: – Nosotros también tenemos una gran noticia que daros. – Abrazó a Alice, la besó en los labios y anunció con una sonrisa de oreja a oreja: – ¡Vamos a ser papás!

Las dos parejas desayunaron juntos mientras se felicitaban mutuamente por las buenas noticias que se habían dado. Las chicas empezaron a hablar de vestidos de novia y bebés y ellos las miraban sonriendo totalmente embelesados.

 

FIN

 

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