Propuesta indecente 14.

Alma Gemela

Erika se sorprendió cuando Nick le empezó a hablar de su vida sin que ella se lo pidiera. Había evitado preguntarle nada porque él nunca mencionaba nada de su familia y temió meter la pata, además tenían ese estúpido trato de que su relación sería estrictamente profesional. Nick le contó que se había criado en una familia de clase media y que sus padres, a pesar de que no le habían podido dar todo lo que él quería, siempre le habían dado cariño a él, a su hermano Daniel y a su hermana Jessica, la pequeña de los tres hermanos. Había ido a la universidad con la ayuda de una beca y lo que sus padres le habían podido dar. Él solo se había labrado su futuro y se había ganado hasta el último céntimo trabajando con esfuerzo y dedicación.

A Erika le gustaba oír cómo Nick hablaba de sus padres, de sus hermanos y sobre todo le encantaba oírle contar anécdotas y travesuras de su infancia y adolescencia.

–  ¿Qué dices de las chicas? ¿Has tenido alguna relación seria? – Le preguntó Erika.

–  No desde el instituto. – Confesó Nick. – Desde que entré en la universidad me centré en mis estudios y después en mi trabajo. No tenía ni tiempo ni ganas de mantener una relación estable, aunque quizás era porque no había encontrado a la persona adecuada que me hiciera cambiar de opinión. – Nick la miró a los ojos y cuando vio que Erika le miraba un poco confundida decidió preguntarle algo que quería saber: – ¿Qué me dices de tus relaciones? Tengo entendido que te los buscas… peculiares, como el tal Piero Varoso.

–  Digamos que me gustan las relaciones complicadas, por suavizarlo de algún modo. – Bromeó Erika. – De todos los tipos “peculiares” con los que he salido, Piero es la única relación estable que he tenido. Lo conocí en Barnacles durante el primer año de universidad y nuestra relación duró unos dos años, hasta que nos detuvieron en una de las carreras ilegales que Piero organizaba. Las cosas no acabaron muy bien ese día y decidimos dejar la relación por el bien de los dos.

–  Pero, os habéis estado viendo después, ¿no? – Insistió Nick.

Erika le miró a los ojos antes de responder. Sabía que su respuesta no le iba a gustar pero tampoco estaba dispuesta a mentir, así que le dijo:

–  Sí, hemos seguido viéndonos.

Nick no dijo nada pero Erika pudo ver cómo su mandíbula se tensaba y se lamentó por habérselo contado a Nick, acababa de fastidiar la noche. Erika quería salvar la noche y no pensaba dejar las cosas así.

–  Entre Piero y yo no hay nada, solo somos dos viejos amigos que de vez en cuando coinciden en la misma ciudad y salen a cenar. – Le dijo Erika.

–  No tienes que darme explicaciones, Erika. Tan solo quiero conocerte. – Le dijo Nick. – Si no quieres contarme algo, no tienes por qué hacerlo.

Erika contuvo las ganas que tenía de besarle y, armándose de valor, le dijo:

–  Soy un desastre, no debería haber dicho nada, ¿verdad?

Nick ya no pudo contenerse más y la besó, le arrebató un apasionado en los labios que ambos saborearon y disfrutaron. Cuando sus labios se despegaron, se miraron a los ojos durante unos segundos y finalmente Nick susurró:

–  No eres ningún desastre y te agradezco que seas sincera. – Besó el lóbulo de la oreja de ella y descendió por su cuello dejando un reguero de besos por donde pasaban sus labios. Paró al llegar a su hombro y Erika esperó que continuará, pero Nick le dijo: – Me encantaría seguir con lo que estoy haciendo cómo sé que te gustaría a ti, pero antes debo contarte algunas cosas.

–  Soy todo oído. – Le contestó ella con la voz ronca.

Nick pudo comprobar lo excitada que estaba cuando oyó su voz. Quería ser sincero con ella al igual que ella lo había sido con él, pero sabía que eso podía traerle problemas. En cualquier caso, decidió arriesgarse y ser sincero con Erika.

–  Creo que, si recuerdas la noche que nos conocimos, puedes hacerte una ligera idea de la clase de relaciones que tenía. – Le dijo Nick.

Erika se percató de que hablaba en pasado, pero por el momento prefirió ignorarlo.

–  ¿Nunca repites con ninguna?

–  Solo con las que buscaban lo mismo que yo, un poco de buen sexo. – Contestó Nick. – Aún conservo el estudio donde viví mientras estaba en la universidad y lo he estado utilizando de picadero todo este tiempo.

Erika ya sabía todo eso, Jason se había encargado de mantenerla informada, pero aun así admiró el valor de Nick por confiar en ella y contarle algo así.

–  A mí me llevaste a un hotel, ¿el apartamento quedaba muy lejos de dónde estábamos? – Bromeó Erika después de beber de su copa de vino.

–  El estudio está justo al lado del Lovers. – Fue la respuesta de Nick.

–  Entonces, ¿por qué me llevaste al Seasons? – Le preguntó Erika sin entender nada.

–  No quería llevarte al estudio y tampoco quería llevarte a mi apartamento, se suponía que solo íbamos a vernos esa noche, así que el Seasons me pareció el mejor lugar. – Le contestó Nick. – Por la mañana me desperté y ya te habías ido. Entonces supe que había cometido un error, quería volver a verte.

–  Y entonces nos encontramos en casa de mi padre, casi me muero cuando te vi allí. – Comentó Erika divertida.

–  Casi me muero yo cuando fingiste que no me conocías. – Le reprochó Nick.

–  Se suponía que ese era nuestro trato, si volvíamos a vernos fingiríamos no conocernos. – Se defendió Erika.

–  No utilices mis palabras en mi contra. – Le replicó Nick. – He pasado la última semana más tiempo contigo que con cualquier otra persona los últimos cinco años, con la excepción de tu padre, y la verdad es que me gusta estar contigo. No eres como el resto de las chicas, te gusta comer comida rápida, no cuentas las calorías de todo lo que comes, no eres superficial y, a pesar de que has nacido en una familia rica, eres una persona humilde y trabajadora. Sé que teníamos un trato, pero esta noche hemos decidido olvidarnos de todos los tratos. Solo quiero seguir conociéndote, pero no estoy dispuesto a compartirte con nadie, Erika.

–  A ver si lo he entendido, quieres que nos acostemos juntos pero con exclusividad, supongo que por ambas partes, ¿no? – Intentó aclarar Erika.

–  No has entendido nada. – Le dijo Nick armándose de paciencia. – No quiero acostarme contigo, bueno sí quiero, pero no te estoy proponiendo eso. – Trató de aclarar Nick. – Quiero que vayamos poco a poco, que nos conozcamos sin prisas…

–  A ver si lo he entendido ahora. – Le interrumpió Erika. – Quieres que nos conozcamos poco a poco y mientras tanto no me puedo acostar con nadie, pero tampoco contigo.

–  No me estás entendiendo. – Le dijo Nick sonriendo con ternura. – Me gustas, Erika. Quiero ir despacio contigo porque quiero que esto funcione. No quiero que te acuestes con nadie que no sea yo, pero estoy dispuesto a esperar si así lo deseas.

Erika entendió al fin lo que Nick le estaba proponiendo y no supo qué decir. Nick se puso tenso mientras esperaba la respuesta de Erika, que instantes después asimiló todo lo que acaba de decirle Nick y le contestó:

–  Está bien, poco a poco.

Nick alzó su copa junto a la de Erika y brindó:

–  Por nosotros.

–  Por nosotros. – Dijo Erika antes de besarle.

Se besaron apasionadamente y Nick la estrechó contra su cuerpo para instantes después separarla con suavidad mientras le susurraba al oído:

–  Si seguimos así, nos va a ser difícil ir despacio.

–  No quiero ir despacio, al menos no en cuanto al sexo se refiere. – Le dijo Erika a Nick con la voz ronca. – Ya hemos estado juntos, no tiene sentido esperar a menos que pretendas torturarme.

Nick sonrió al oír las palabras de aquella chica a veces dulce, a veces pícara y a veces una fiera. A penas hacía poco más de una semana que se conocían pero ella le había hechizado.

–  Te aseguro que lo último que haría sería torturarte. – Le susurró Nick a Erika. – Pero me temo que, antes de cumplir tus deseos, tenemos que pasar por el pub donde hemos quedado con Daniel y Alice, a menos que quieras darles plantón.

–  Tengo que confesar que me resulta tentador, pero Alice se enfadará. – Reconoció Erika. – Al menos deberíamos tomar una copa con ellos y luego…

–  ¿Y luego? – Le preguntó Nick maliciosamente para que continuara con lo que iba a decir.

–  Y luego nos iremos a algún lugar dónde tengamos un poco de intimidad para seguir con esta conversación que vamos a dejar pendiente. – Le respondió Erika con una pícara sonrisa en los labios.

Erika y Nick acabaron de cenar, se despidieron de Irving y Armando y se marcharon tras prometerles que regresarían otro día.

Nick condujo hasta llegar al Lovers, entró en el parking del pub y aparcó el coche. Ayudó a Erika a salir del coche y la besó antes de entrar en el pub sabiendo que una vez dentro debían tratar de ser discretos, pues habían decidido ir despacio.

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