Por ti late mi corazón.

Por ti late mi corazón

Entró en casa y se encerró en su habitación, abrumado por aquellas sensaciones que un día olvidó y que no esperaba volver a sentir.

Se había esforzado mucho para convertirse en el hombre frío y distante que era, en evitar sus emociones y enterrar sus sentimientos en un cajón olvidado de su mente.

Pero ella le trastornaba y le confundía. Pese a que él la trataba con la misma frialdad que trataba a los demás, ella se atrevía a plantarle cara sin amilanarse. Incluso se atrevía a desafiarle con sensualidad, la muy descarada.

Al principio, pensó que se trataba de un capricho pasajero, impulsado por el estrés del trabajo y la falta de tiempo para ocuparse de sus necesidades más lujuriosas. Quizás lo único que tenía que hacer para sacar a aquella mujer de su cabeza era tomarla y hacerla suya hasta saciarse de ella. Pero nunca llegó a ocurrir, con cada uno de aquellos encuentros clandestinos, ella lo envolvía con su calidez y su bondad, derribando poco a poco las murallas que rodeaban su corazón.

Pero esa noche, tras escuchar de sus labios un “te amo” antes de que se quedara dormida, derribó aquellas murallas por completo. Su corazón comenzó a latir desbocado y se asustó. Solo ella era la responsable de que su corazón comenzara a latir de nuevo.

Esperó a que se durmiera y se marchó sin despedirse. No quería huir como un cobarde, pero primero necesitaba aclarar sus ideas. ¿Podría ella devolverle la vida que había dado por perdida? Aunque la pregunta que no se atrevía a hacerse era: ¿estaría ella dispuesta a intentarlo después de haberla dejado sola en aquella habitación de hotel tras haberle declarado su amor?

2 pensamientos en “Por ti late mi corazón.

    • Se supone que tiene un oscuro pasado y por eso se ha vuelto así de frívolo y distante. Escribí el pequeño relato dejando una ventana abierta por si decidía profundizar más la historia, y lo cierto es que no lo descarto. Así que supongo que sí, es un señor muy extraño, pero tiene sus razones. 😉
      Muchas gracias por comentar, Carlos. Es un honor saber que lees mis historias. Un abrazo enorme!

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