Noventa minutos 7.

Gina entró en su habitación y Derek la siguió. Había dejado a Jake a solas con Frank y no le hacía mucha gracia, pero debía hablar con Derek a solas.

— ¿Quién es ese? —Le preguntó Derek a Gina en cuanto se quedaron a solas—. Y, ¿por qué está contigo cuando se suponía que esta noche salías con las chicas? Por no mencionar que te lo traes a casa en medio de todo lo que está ocurriendo, ¿te has vuelto loca?

—No puedes interrogarme, te recuerdo que poseo inmunidad diplomática —le recordó Gina con mofa—. Solo quiero pedirte que trates de parecer una persona normal delante de Jake, no tiene por qué enterarse de toda mi vida en una sola noche, ¿de acuerdo?

—De acuerdo, pero dejaré a dos agentes en la puerta, ni siquiera te darás cuenta que están ahí. Necesito asegurarme de que no te pasa nada o tu padre me matará por ocultarle que los Servasky van a por ti y no haberle avisado —le advirtió Derek.

Gina asintió con la cabeza y ambos regresaron al salón, donde se encontraron a Jake y Frank sentados en el sofá en el más absoluto silencio mientras bebían de sus respectivas copas. Jake se puso en pie cuando vio aparecer a Gina, no le había hecho ninguna gracia que Gina se metiera en una de las habitaciones con ese tipo, que hasta tenía llave de su casa. Gina se acercó a Jake y le susurró:

—Sé que esto es horrible, pero te lo pienso compensar.

Jake le sonrió y volvió a beber de su copa y Gina, tras poner los brazos en jarra, le dijo a Derek:

—Derek, te presento a Jake Hudson, un amigo —se volvió hacia Jake y le dijo—: Él es Derek y es como un hermano mayor, nos conocemos desde que tengo uso de razón —Derek y Jake se estrecharon la mano con educación pero ambos se miraron con desconfianza. Gina decidió pasar por alto aquel comportamiento de ambos y se centró en lo importante—: Los Servasky no se atreverán a entrar en mi propia casa y, en tal caso, creo que estaré protegida. No hay porque alarmarse de momento. Mañana hablaré con Arthur y le pondré al corriente de la situación. Os llamaré si la cosa se complica, ¿de acuerdo?

—De acuerdo, pero quiero que me mantengas informado de todo —le respondió Derek con una condición—. Tengo que coger un avión mañana para reunirme con tu padre, pero ya sabes lo que te he dicho antes —le dio un beso en la frente, la abrazó con fuerza estrechándola entre sus brazos solo para fastidiar un poco a Jake y, cuando se dio por satisfecho, se separó de Gina y le advirtió—: Aleja a Brad de ti, estoy seguro que vendrá a buscarte en cuanto se entere de lo que pasa y, conociéndolo, no creo que tarde en enterarse.

—Lo intentaré —le dijo Gina encogiéndose de hombros.

— ¿Quieres crear otro conflicto de intereses? —Le reprochó Derek—. Se buena, te estaré vigilando aunque esté a miles de kilómetros de distancia.

Gina se despidió de Derek y de Frank y les acompañó a la puerta, donde ambos volvieron a recordar que debía ser precavida y que dos agentes estarían vigilando la casa. Regresó al salón y se alegró de quedarse a solas con Jake. Le miró a los ojos y le sonrió con esa sonrisa traviesa que a él tanto le había gustado cuando iban en el coche.

—Esa sonrisa… —susurró Jake con la voz ronca—. Gina, esa sonrisa me excita y lo sabes, ¿qué pretendes?

—Creo que es bastante obvio —le respondió sin dejar de sonreír mientras se acercaba lentamente a Jake y colocaba los brazos alrededor de su cuello antes de añadir—: Es obvio lo que ambos deseamos en este momento. Y tranquilo, no me interesa una relación estable.

Jake la besó en los labios y le susurró:

—Haces bien en no estar interesada en una relación estable, yo no podría ofrecértela —lamió su cuello y añadió—: Pero puedo ofrecerte la noche más placentera que jamás hayas tenido.

—Es una oferta muy tentadora —reconoció Gina divertida.

Jake no le dio tiempo a decir nada más, se apoderó de su boca, la cogió en brazos agarrándola de los muslos y colocando las piernas de ella alrededor de su cintura. La besó apasionadamente mientras deslizaba sus manos por los suaves y tentadores muslos de Gina mientras ella le iba desabrochando los botones de la camisa y acariciaba su musculoso pecho y abdomen.

— ¿Dónde está tu habitación? —Preguntó Jake con la voz ronca por la excitación.

—Al final del pasillo, la última puerta de la izquierda —respondió Gina igual de excitada.

Dejó caer al suelo la camisa de Jake mientras él caminaba llevándola en brazos hasta llegar a la habitación, donde la dejó con cuidado cerca de los pies de la cama de king size, la besó de nuevo en los labios y comenzó a deslizar el vestido hacia arriba, pasando por sus muslos, su cintura y, por último, deslizándolo por sus brazos para deshacerse completamente del vestido, arrojarlo al suelo y poder observar a Gina vestida tan solo con la ropa interior, un conjunto de sujetador y tanga de color rosa intenso que resaltaba con el dorado tono de su piel.

—Eres preciosa —le susurró Jake al oído mientras deslizaba sus manos por la cintura de Gina y la atraía hacia a él para poder estrecharla entre sus brazos.

Esta vez fue Gina la que le besó a él mientras le desabrochaba el pantalón hasta que cayó al suelo y Jake escogió ese mismo momento para deshacerse de una patada de los pantalones y coger a Gina en brazos para posarla con delicadeza sobre la cama. Gina se fijó en el bóxer de Jake, que marcaban su enorme erección, y Jake se percató de ello y se los quitó, liberando su erecto miembro y aumentando la excitación de Gina. Jake se sentó en la cama frente a Gina y comenzó a besarla por el cuello mientras deslizaba sus manos por la espalda de ella hasta llegar al broche del sujetador que le quitó como si de un experto en quitar sujetadores se tratara, observación que no le pasó por alto a Gina. Jake acarició los pechos de Gina y la tumbó en la cama para que estuviera cómoda mientras la deleitaba con caricias, besos, lametones y pequeños mordiscos en las zonas más sensibles de su cuerpo. Gina se dejó hacer y Jake terminó de desnudarla por completo. Gina gruñó haciéndole saber a Jake que lo quería dentro y él, que la había entendido perfectamente, comprobó con sus dedos lo húmeda y preparada que estaba para recibirle antes de susurrarle al oído:

—Solo tienes que pedirme lo que deseas, ¿qué deseas, Gina?

—Te quiero dentro —le respondió Gina alzando las caderas para facilitarle el acceso.

Jake le sonrió con picardía y le dijo con voz ronca:

—Tus deseos son órdenes para mí.

Jake se puso un preservativo y la penetró de una sola estocada. Gina gimió y alzó las caderas para recibirle con toda la profundidad y Jake entraba y salía de ella con rapidez mientras acariciaba con sus dedos el clítoris de Gina hasta que ambos llegaron al clímax.

Jake se dejó caer a un lado de Gina para no aplastarla, pero sentía la necesidad de seguir estrechándola entre sus brazos, de sentir que era suya y le pertenecía, así que la abrazó y le dio un inocente beso en la frente. Gina se sorprendió al descubrir la ternura y la dulzura con la que Jake le había hecho el amor, especialmente porque sabía que era un mujeriego ya que el mismo Arthur se lo había dicho, pero no dijo nada y dejó que Jake la envolviera con sus brazos porque se sentía a gusto y así se quedaron dormidos.

Gina y Jake se despertaron a las once de la mañana cuando el timbre de la puerta empezó a sonar sin cesar y Gina tuvo que hacer un esfuerzo para conseguir levantarse e ir a abrir la puerta.

— ¿Esperas a alguien? —Le preguntó Jake incorporándose.

—No que recuerde, pero si insisten tanto llamando al timbre, tendré que ir a ver quién es —le respondió Gina poniéndose una bata de seda para cubrir su desnudez.

—Espera un segundo, voy contigo —le dijo Jake mientras se afanaba en ponerse el bóxer y los tejanos que anoche tanta prisa tuvo en quitarse—. No tengo ni idea de quienes son los Servasky esos, pero tus amigos parecían preocupados, deberías tener cuidado.

Jake se puso los pantalones y acompañó a Gina hasta la entrada a abrir la puerta. Gina miró por la mirilla de la puerta, vio que era Arthur y abrió.

— ¿Estás bien? Derek me ha llamado esta mañana —le dijo Arthur abrazándola—. Joder Gina, tendrías que habérmelo dicho antes —entonces Arthur se percató de la presencia de Jake y añadió—: Tendría que haberte llamado antes de venir.

—No te preocupes, pasa —le dijo Gina con naturalidad. Se dirigieron a la cocina donde Gina puso la cafetera e hizo unas tostadas para desayunar—. ¿Qué es lo que te ha dicho Derek?

—Todo, me lo ha dicho todo —le respondió Arthur—. Y no entiendo por qué no me lo has dicho antes, Gina. ¿Le has dicho algo a Brad?

—No, pero no hace falte que le diga nada para que él se entere —le dijo Gina encogiéndose de hombros, sabiendo que Brad, su ex novio y agente especial de la DEA, se acabaría enterando y aparecería en cualquier momento.

—Derek ha dejado a dos agentes vigilando la casa, pero me ha dicho que no habías consentido que te pusiera un escolta —comentó Arthur—. Ya sé que sabes defenderte muy bien sola, pero prefiero que alguien te acompañe.

—Voy a darme una ducha, vuelvo en cinco minutos —les dijo Gina antes de salir de la cocina.

Arthur aprovechó que se había quedado a solas con Jake para hablar de Gina y aclararle algunas cosas que estaban ocurriendo. También le advirtió que Gina no era como el resto de chicas que conocía y que su padre era un hombre importante, aunque no le concretó qué le hacía ser tan importante. Jake le dijo a Arthur que había sido sincero con Gina y que habían pasado la noche juntos sabiendo que solo se trataba de sexo y ambos estuvieron de acuerdo en ello, pero Arthur le advirtió que, cuando uno se topa con alguien tan especial, siempre termina queriendo más, lo mismo que le había ocurrido a él con Emily.

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