Noventa minutos 19.

A las ocho de la tarde, Gina y Jake llegaron a casa de Henry y Grace. Jake aparcó el coche en el garaje y aprovechó esa intimidad para besar a Gina, que estaba muy nerviosa. Jake también estaba nervioso, pero lo disimulaba muy bien. Uno de los miembros del equipo de seguridad de los Hudson les abrió la puerta y Jake y Gina entraron en la casa y se dirigieron al salón cogidos de la mano.

Grace, Paulina y Franco sonrieron cuando vieron entrar a Gina y Jake cogidos de la mano, pero a Henry le preocupaba que aquella historia no acabara bien y, pese a que lo intentó, no pudo sonreír. Jake conocía a su padre y sabía que se le pasaría con el tiempo, cuando viera que lo suyo con Gina iba en serio.

—Estáis guapísimos, chicos —les saludó Grace emocionada—. Y hacéis una pareja estupenda.

Jake sonrió y Gina se ruborizó. Franco y Paulina también les saludaron con una sonrisa y Henry, haciendo un esfuerzo por disimular todas las dudas y la preocupación que aquella relación le provocaba, también les saludó amablemente:

—Me alegro de que hayáis venido a cenar.

Jake colocó su brazo alrededor de la cintura de Gina y la guió hasta uno de los sofás de dos plazas que quedaba libre, donde se sentó junto a ella.

Charlaron durante un buen rato en el salón antes de pasar a cenar al comedor. Durante la cena, la conversación se fue animando y todos parecían estar de buen humor. Jake estaba pendiente de Gina en todo momento, quería que se encontrara cómoda y lo consiguió.

—Y, ¿desde cuándo se supone que estáis juntos? —Preguntó Grace sonriendo feliz.

—Bueno, supongo que desde antes de saber quiénes éramos realmente —confesó Jake—. Ya han pasado casi tres meses.

—Puede que parezca poco tiempo, pero teniendo en cuenta que durante esos tres meses han estado las veinticuatro horas del día juntos, creo que es un tiempo más que considerable para que sepan qué es lo que quieren —apuntó Franco queriendo echar una mano a la pareja y añadió—: Vuestra relación cuenta totalmente con mi apoyo.

—Y con el mío también, me alegro de tener un yerno que me caiga tan bien —le secundó Paulina.

—Es la primera vez que veo a mi hijo realmente feliz y adorando a una chica —comentó Grace emocionada. Se volvió hacia a Gina y añadió—: Debes de ser muy especial para que mi hijo esté así de feliz, Gina. Ambos tenéis también nuestra bendición.

Henry sonrió y asintió con la cabeza para dejar claro que él también estaba de acuerdo con lo que su esposa acababa de decir. Todos brindaron por la recién estrenada pareja y Gina y Jake se besaron frente a todos para sellar su amor.

Regresaron a casa pasada la medianoche y, nada más bajar del coche, Jake cogió en brazos a Gina y la llevó directamente a la habitación.

—Jake, ¿qué pretendes hacer conmigo? —Le preguntó Gina sonriendo con picardía.

—Cariño, pretendo pasarme toda la noche dándote placer —le contestó Jake divertido y la besó.

 

***

 

Cinco meses más tarde, en pleno mes de agosto, Jake quiso irse de vacaciones con Gina a una isla paradisiaca para desconectar del estrés de la ciudad, relajarse y divertirse juntos. Se alojaron en una lujosa cabaña en la playa, desde donde podían contemplar el amanecer y la puesta de sol.

Gina tomaba el sol en la orilla del mar mientras leía para pasar el rato y Jake pescaba a su lado cuando sonó el aviso de la llegada de un mensaje en el móvil de Gina.

—Cariño, creía que habíamos acordado apagar el móvil mientras estuviéramos de vacaciones —le dijo Jake divertido, pues su chica no era de las que cumplía las normas.

—Te he dicho millones de veces que los acuerdos a los que llegamos mediante tu persuasión sexual no tienen ningún tipo de validez —le replicó Gina sonriendo—. Además, anoche me levanté a beber agua y te vi pegado al portátil, pero como soy una niña buena no dije nada.

— ¿Y desde cuándo eres una niña buena? —Se mofó Jake.

— ¿Quieres que te demuestre cómo no soy una niña buena? —Le preguntó Gina con una sonrisa traviesa en los labios.

Jake alzó las cejas, dejó la caña sobre la arena y cogió en brazos a Gina dispuesto a llevarla a la cabaña y hacerle el amor.

—Jake, ¿a dónde me llevas? —Le preguntó entre risas.

—Cariño, te tengo dicho que esa sonrisa traviesa hace que no pueda controlar mis impulsos —le respondió Jake con la voz ronca—. Te voy a llevar a la cabaña y te voy a hacer el amor.

A Gina aquello le sonó a gloria y le dejó hacer lo que se proponía porque lo deseaba tanto como él. Jake la tumbó en la cama, la besó y la acarició excitándola como el primer día, guiándola por el camino del placer. Pero Jake se traía algo entre manos y, cuando la tuvo al borde del orgasmo, se paró y le susurró al oído:

—Cariño, cásate conmigo —y añadió rápidamente—: Si aceptas, el acuerdo tendrá validez legal.

—Acepto —le confirmó Gina con la voz ronca.

Jake no se hizo de rogar y la penetró de una sola estocada para proseguir con un va y ven de placenteras embestidas que hicieron que ambos alcanzaran el clímax al mismo tiempo. Agotados por aquella sensación tan intensa, se quedaron abrazados en la cama. Cuando las respiraciones de ambos se normalizaron, Jake le susurró a Gina en el oído:

—Te quiero, cariño. Tenía planeado pedirte que te casaras conmigo esta noche, tras una romántica cena en la playa y bajo la luz de la luna llena, pero ya sabes que contigo no corro riesgos.

— ¿Eso significa que me quedo sin cena romántica en la playa bajo la luz de la luna llena? —Le preguntó Gina divertida.

—Claro que disfrutaremos de una noche romántica —le respondió Jake sonriendo y la besó en los labios antes de añadir—: Ya te he dicho que solo quería asegurarme de que no puedas decirme que no.

Ambos se besaron y volvieron a hacer el amor.

Aquella noche, disfrutaron de una romántica cena en la playa bajo la luz de la luna llena y Jake le regaló un precioso anillo de compromiso de oro blanco con diamantes y zafiros. Brindaron por su amor y por su futura boda y terminaron bañándose en el mar y haciendo el amor en la orilla.

 

FIN

2 pensamientos en “Noventa minutos 19.

  1. Muy buena historia Rakel, me ha encantado!!! A por otra amiga. Enhorabuena por esa inspiración inagotable que tienes y por hacer que tus historias acaben enganchando. Besazos muchos y a disfrutar del finde.

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