El Infierno puede estar en cualquier lugar.

El Infierno puede estar en cualquier lugar

Apenas fue capaz de dormir un par de horas en toda la noche, las pesadillas le acechaban en cuanto cerraba los ojos y no le dejaban descansar.

Revivir aquellos días de guerra, inmersos en un frondoso bosque bajo la lluvia, sin apenas comida y tratando de sobrevivir a los ataques del bando enemigo mientras veía cómo sus compañeros y amigos perdían la vida sumergidos en un río de sangre, le atormentaban.

Y no era el único, todos los supervivientes de aquella batalla se encontraban en la misma situación: las pesadillas les acechaban, se habían vuelto fríos y distantes. Ninguno seguía siendo el mismo desde que volvieron de aquella misión, hacía ya cinco años.

Logró salir de aquel infierno pero, por desgracia, cuando regresó a casa, otro infierno distinto le estaba esperando: a su mujer solo le interesaba salir de fiesta y divertirse, ni siquiera se preocupaba por su hija de apenas unos meses de vida. Ella no quería esa vida, no quería una familia y decidió abandonarle y renunciar a sus derechos como madre, no quería saber nada de él ni de su hija.

Ni siquiera intentó retenerla, era lo mejor para todos. No quería que su hija creciera acostumbrada al desprecio y la indiferencia de su madre.

Se frotó la cara con las manos para borrar aquellos recuerdos, se levantó de la cama y se dirigió hacia a la habitación de su hija. Sin hacer ruido, se detuvo junto a la puerta y la contempló mientras dormía. Puede que su hija nunca tuviera una madre, pero jamás le faltaría el amor incondicional de su padre y de sus abuelos.

2 pensamientos en “El Infierno puede estar en cualquier lugar.

  1. ¡Hola! Que relato más precioso, no me imaginaba algo así con el título que tiene. Muchas gracias por compartirlo… ¡Ya era hora de que volviera a leerte! A ver si pronto me pongo al día con tus obras 😉

    Saludos.

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