Confía en mí 5.

Confía en mí

Valeria pasó toda la semana encerrada en su despacho desde las seis de la mañana hasta las ocho de la tarde. Jason pasaba la mañana en la oficina, se reunía con sus hombres y a la hora de comer, cuando todos hacían un descanso, se pasaba por el despacho de Valeria y la invitaba a comer. Por la tarde Valeria volvía a encerrarse en su despacho y Jason se dirigía con sus hombres a la masía para supervisar la instalación de los sistemas y dispositivos de seguridad que le facilitarían el trabajo, pero a las ocho de la tarde regresaba a la oficina solo y se ofrecía a acompañar a Valeria a su casa. El viernes a las ocho de la tarde, Jason también se presentó en la oficina de la editorial y se ofreció a llevarla a casa.

–          Hora de marcharse, mañana es el gran día y tienes que descansar. – Le anunció Jason al entrar en el despacho de Valeria.

Valeria le dedicó una amplia sonría, había esperado toda la tarde a que dieran las ocho solo para volver a verlo. Ambos salieron de la oficina y pasearon de camino a casa de Valeria. Jason estaba un poco tenso, debía hablar con ella y decidió no esperar más:

–          Por cierto, he visto la lista de invitados.

–          ¿Charles no te había informado de cuántos invitados asistirán al aniversario de Editorial Love? – Le preguntó Valeria confundida.

–          Sí, pero al revisar la lista de nombres me he encontrado a muchos que me resultan familiares. – Le respondió Jason para comprobar si Valeria sabía a lo que se refería.

–          ¡Oh, claro! – Exclamó Valeria. – Mario Colucci y mi amiga Valeria también asistirán, ambos están invitados.

–          Valeria, ¿has leído la lista de invitados? – Volvió a preguntar Jason.

–          No, de eso se encarga Nadia. ¿Qué ocurre?

–          Anthony Spencer está en esa lista. – Le aclaró Jason.

–          ¿El tipo siniestro del pub? – Quiso asegurarse Valeria de haber entendido de quién hablaba Jason. – No estaba entre los invitados de la editorial, probablemente sea uno de los invitados de nuestros escritores o colaboradores. No creo que Anthony Spencer sea un problema.

–          ¿Vas a llevar acompañante a la fiesta? – Le preguntó Jason.

Valeria lo estudió con la mirada, pero su rostro era indescifrable. Le miró a los ojos y vio cómo su iris pasaba de un tono azul a un grisáceo turbio, sabía que esa no era una buena señal.

–          No. – Se limitó a responder.

–          Asistiremos juntos al aniversario, Spencer no se acercará si nos ve juntos. – Sentenció Jason cuando llegaron al portal del edificio donde vivía Valeria. – Pasaré a recogerte mañana a las siete.

Valeria le miró preocupada. No conocía de nada a ese tal Anthony Spencer, tan solo había coincidido con él una sola vez en la inauguración del pub donde también conoció a Jason, pero había algo en los ojos de Spencer que no le había gustado nada, no le inspiraba ninguna confianza.

–          ¿Debo preocuparme por la presencia de Spencer en la fiesta del aniversario de Editorial Love? – Le preguntó Valeria mostrándose más preocupada de lo que le hubiera gustado aparentar.

–          Deja que sea yo quién me ocupe de eso. – Le susurró Jason con una tierna sonrisa en los labios. – Tú solo preocúpate de descansar esta noche para mañana poder disfrutar de la fiesta, el resto déjalo en mis manos.

Valeria no pudo hacer otra cosa que sonreír y Jason se percató del rubor que invadió sus mejillas. Tuvo que controlar las ganas que tuvo de estrecharla entre sus brazos y devorar sus labios, en lugar de eso, le dedicó una amplia sonrisa, la besó en la mejilla como había estado haciendo los días anteriores y se despidió de ella:

–          Buenas noches, Valeria.

–          Buenas noches. – Se despidió Valeria.

A la mañana siguiente, Valeria se levantó temprano y se dirigió al aeropuerto en su BMW 118 de color negro, quería ir a buscar a sus padres, a Olivia y a Mario. Los cuatro venían en el mismo vuelo y, como se iban a hospedar en el hotel cercano a la masía, Valeria quiso al menos recogerlos en el aeropuerto y llevarlos al hotel para que se instalaran tranquilamente.

Nada más salir por la puerta de embarque, su madre y Olivia se le arrojaron a los brazos mientras que su padre y Mario sonreían contemplando la escena, esperando su turno para saludar a Valeria.

Entre risas y abrazos, Valeria los saludó a todos y los llevó en su coche al hotel. Estaba aparcando en el parking del hotel cuando Vladimir la vio. Se había acercado a hablar con el equipo de seguridad privada del hotel para coordinarse y allí estaba ella, la chica por la que Jason había perdido el norte. La había investigado lo suficiente como para saber que las personas que le acompañaban eran sus padres, su mejor amiga Olivia y Mario Colucci, a quien ya conocía. Sacó su móvil y llamó a Jason.

–          ¿Todo bien, Vladimir? – Le preguntó Jason nada más descolgar.

–          Estoy viendo a tu hechicera aparcando su coche en el hotel, ha venido con sus padres, su amiga Olivia y Mario Colucci. – Le informó Vladimir sin andarse con rodeos.

–          Voy hacia allí, asegúrate de que no se encuentra con Anthony Spencer, no lo quiero cerca de ella. – Le ordenó Jason.

–          Tengo a Spencer controlado, su avión no aterrizará hasta dentro de tres horas. – Lo tranquilizó Vladimir, quien estaba al tanto de lo sucedido con Spencer en el pub y lo tenía vigilado.

Jason colgó y, tras subirse a uno de los coches oficiales de la agencia, se dirigió al hotel, que tan solo estaba a unos 5 km de la masía, donde él se encontraba. Cuando llegó al hotel se encontró a Valeria hablando con Grace y Charles, rodeada por sus padres, su amiga Olivia y Mario. Se acercó a saludarlos con la única intención de hablar con Valeria, a quien no esperaba ver hasta por la tarde, cuando pasara a recogerla para asistir juntos al aniversario de Editorial Love.

–          ¡Jason Smith, qué sorpresa! – Lo saludó Mario en cuánto lo vio.

Jason le estrechó la mano al mismo tiempo que intercambió una mirada con Valeria, una mirada que Valeria entendió perfectamente al ver cómo sus ojos azules se tornaban de un color gris turbio. Jason no entendía por qué Valeria no le había dicho a Mario que se habían visto y que estaban trabajando juntos.

–          ¡Jason! ¿Qué haces por aquí? – Lo saludó Olivia con simpatía.

–          Salvarnos la fiesta. – Intervino Grace al ver la cara de apuro de Valeria. – Jason está al frente de la seguridad de la masía. – Se volvió hacia a Jason e hizo las presentaciones oportunas, ya que a Valeria parecía habérsele comido la lengua el gato. – Jason, ellos son Frank y Paola Mancini, los padres de Valeria.

–          Encantado de conocerles. – Los saludó Jason desplegando todo su carisma.

A Paola le bastó una breve mirada a su hija para entender que algo se traían entre manos aquel hombre y su hija y lo saludó con una amplia sonrisa en los labios:

–          Lo mismo digo, Jason.

Frank se limitó a estrecharle la mano con desconfianza, había visto cómo Jason miraba a su hija pequeña, estaba interesado en ella.

–          Cielo, vamos a instalarnos en la habitación, nos vemos luego. – Le dijo Paola a su hija al mismo tiempo que tiraba del brazo de su marido para llevárselo de allí.

–          Nos vemos luego. – Se despidió de ellos Valeria mientras los observaba marcharse junto a Grace y Charles. Se volvió hacia a sus amigos y les pregunto: – Y vosotros, ¿qué queréis hacer?

–          Podríamos ir a comer. – Propuso Mario.

–          Lo siento, pero no puedo. – Se excusó Valeria. – Tengo que pasar por la oficina a ocuparme de un par de asuntos, pero quedaos con mi coche, yo cogeré un taxi.

–          Yo también tengo que pasar un momento por la oficina de Editorial Love, si quieres puedo acercarte. – Se ofreció Jason.

–          ¿No te importa? – Le preguntó Valeria. – No quiero molestarte y puedo coger un taxi…

–          No es ninguna molestia. – Le aseguró Jason. – Dame un par de minutos y nos vamos.

Jason se despidió de Olivia y Mario hasta la noche y acto seguido se dirigió hacia a Vladimir para contarle sus planes:

–          Voy a llevar a Valeria a la editorial

–          ¿No iba a ir en coche? – Le preguntó Vladimir alzando una ceja.

–          Sí, pero iba a regresar en taxi. – Le respondió Jason. – No creo que tarde mucho, pero llámame si surge cualquier imprevisto.

Vladimir asintió y no abrió la boca. Ya le había advertido a su amigo que aquella chica lo estaba volviendo loco y no había servido para disuadirlo, lo mejor era dejarlo y ya se le pasaría la obsesión.

Mario esperó a que Jason estuviera lo bastante lejos como para que no le escuchase y le dijo a Valeria:

–          ¿Qué hace Jason Smith trabajando para Editorial Love?

–          Fue una casualidad, nos quedamos sin empresa de seguridad y Charles contrató a su agencia para el trabajo.

–          Valeria, con Jason Smith nada pasa por casualidad. – Le advirtió Mario.

–          Estás paranoico, todo eso ocurrió la semana pasada mientras yo estaba de vacaciones y ni siquiera le conocía. – Le respondió Valeria.

–          Tiene pinta de ser un tigre en la cama. – Comentó Olivia divertida.

–          No es nada de lo que te imaginas, Jason se está portando como un auténtico caballero, demasiado para mi gusto. – Se lamentó Valeria.

–          Valeria, Jason Smith no es de los que se compromete, es de los que cambian de chica cada noche y ni siquiera se deja ver con ellas en público. – Le advirtió Mario. – No es un mal tipo, pero tampoco es un hombre que te convenga.

–          Lo tendré en cuenta. – Le respondió Valeria zanjando la cuestión.

A Valeria no le gustó lo que Mario le había dicho sobre Jason, pero no quiso discutir por algo que no tenía ningún sentido. Además, ¿qué sabía ella sobre Jason? Absolutamente nada. Ella le había hablado de su trabajo, de su familia, de sus amigos e incluso de su pasado, pero él no había mencionado nada, ni siquiera sabía si tenía hermanos o hermanas, o si su familia vivía en Sunbeach.

–          Por ahí viene tu caballero andante. – La informó Olivia cuando vio que Jason se acercaba a dónde estaban. – Llámame en cuanto te quedes a solas, tienes que ponerme al día.

–          Eres una bruja. – Le respondió Valeria sacándole la lengua.

Justo en ese momento Jason se unió a ellos y la miró frunciendo el ceño, sin entender a qué venía aquello.

–          Solo están bromeando. – Lo sacó de dudas Mario.

Jason cruzo una mirada de complicidad con Mario y acto seguido le dijo a Valeria:

–          Nos podemos ir cuando quieras.

–          Bien, pues será mejor que nos marchemos ya. – Le respondió Valeria con una amplia sonrisa en los labios. – Os veo luego.

Tras despedirse de Mario y Olivia, Jason y Valeria se subieron a uno de los todoterreno, propiedad de la Agencia Smith, y se dirigieron a Suncity. Apenas habían pasado diez minutos cuando Jason aparcó frente a la puerta del edificio donde se encontraban las oficinas de la editorial.

–          Te acompaño, he de coger unos documentos que hemos dejado en la sala de juntas. – Le dijo Jason al mismo tiempo que salía del coche. Rodeó el vehículo con rapidez y ayudó a Valeria a salir ofreciéndole su mano. Ella se lo agradeció con una tímida sonrisa y él le preguntó: – ¿Puedo preguntarte algo?

–          Acabas de hacerlo. – Le respondió Valeria divertida. – Claro, pregunta lo que quieras, pero no te aseguro una respuesta.

–          ¿Por qué no le has dicho a Mario y Olivia que estamos trabajando juntos?

Valeria se detuvo a escasos dos metros del ascensor y se volvió para mirarlo de frente. No quería mentirle, ¿pero qué le iba a decir? No iba a confesarle que hubiera preferido mantener aquello en secreto y que nadie lo supiese porque así no tendría que dar explicaciones por algo que aún no había pasado y tampoco quería escuchar lo poco que Mario le había dicho sobre él.

–          He tenido una semana dura, apenas he hablado con ellos y supongo que se me ha debido de olvidar mencionarlo. – Mintió Valeria.

Aquello a Jason no le sentó nada bien, ¿tan insignificante era para ella que ni siquiera se acordaba de mencionárselo a sus amigos?

Jason se apresuró en entrar en la sala de juntas y cogió los documentos que supuestamente necesitaba antes de despedirse de Valeria:

–          Paso a buscarte a las siete por casa. – Su tono fue frío y distante y Valeria se percató de ello.

–          Jason, espera. – Le dijo Valeria sintiéndose mal. Pudo ver cómo sus ojos seguían de color grisáceo.

–          ¿Sí? – Le preguntó Jason al ver que se había quedado callada.

–          Tendrás que saber mi número de teléfono o en qué piso vivo para avisarme cuando llegues. – Fue lo único capaz de decir Valeria.

Jason ya sabía su teléfono y dónde vivía Valeria, pero no había conseguido esos datos de una forma demasiado ética, así que le dijo:

–          Tienes razón, dame tu número de teléfono y te llamaré cuando esté de camino.

Valeria sacó una de sus tarjetas de visita de su bolso y anotó su número de teléfono personal detrás de la tarjeta antes de entregársela a Jason.

–          Aquí tienes, nos vemos dentro de unas horas. – Se despidió Valeria al mismo tiempo que le entregaba la tarjeta.

–          Nos vemos en unas horas. – Le confirmó Jason a modo de despedida, dio media vuelta y se marchó.

Valeria se encerró en su despacho pensando que Jason había estado frío y distante con ella, pero se consoló al recordar que esa noche asistirían juntos a la fiesta del veinticinco aniversario de Editorial Love.

Decidió llamar a Olivia y hablar con ella, necesitaba desahogarse y nadie la entendería mejor que Olivia.

–          Empezaba a pensar que tendría que torturarte para que me llamaras y me contarás qué te traes con el señor Smith. – Le dijo Olivia nada más descolgar. – Porque me llamas para hablarme de él, ¿verdad?

–          Sí, pero solo porque creo que me voy a volver loca. – Le contestó Valeria. – No sé cómo ni por qué, pero ese hombre…

–          Ese hombre te pone. – Acabó la frase Olivia. – Val, hace tres meses que lo dejaste con Brian, tienes que salir, conocer hombres y satisfacer algunas necesidades básicas, como el sexo, y Jason parece estar dispuesto a ayudarte.

–          Ya has oído lo que ha dicho Mario, es de los que se acuesta con una mujer distinta cada noche. – Se lamentó Valeria.

–          También ha dicho que no se deja ver en público con ninguna de ellas y sin embargo un pajarito me ha dicho que vas a asistir con él al aniversario de la editorial. – Le replicó Olivia.

–          Ha venido a la oficina todos los días a última hora de la tarde para acompañarme a casa, la verdad es que si no hubiera sido por él creo que me habría tirado por la ventana, esta semana ha sido una locura. – Le explicó Valeria. – Lo tengo metido en mi cabeza día y noche, me mira y me hipnotiza hasta volverme torpe, esto no es sano, Oli. Pero tampoco estoy dispuesta a alejarlo, más bien todo lo contrario. ¿Qué se supone que debo hacer?

–          Por una vez en tu vida, deja de planear al segundo lo que vas a hacer y déjate llevar, disfruta del presente sin pensar demasiado en el futuro, lo que tenga que ser será. – Le respondió Olivia.

–          ¿Puedo pedirte algo?

–          No hace falta, seré una tumba. – Le dijo Olivia sabiendo que su amiga le iba a pedir que no dijera nada y fuera discreta con ese asunto.

–          Te quiero, Oli. – Se despidió Valeria. – No sé qué haría sin ti.

–          Te aburrirías. – Le dijo Olivia divertida y añadió antes de colgar: – Ponte un vestido sexy, así te aseguras de que Jason no se separe de ti en toda la noche.

Valeria se despidió de Olivia y decidió ponerse a trabajar. El próximo lunes iba a tener que dejar su despacho y quería asegurarse de dejarlo todo en orden.

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